La Barra está siempre al palo

La Barra edita disco de estudio tras dos años. Sus líderes dicen que “no queda margen para probar demasiado”. El miércoles, show en el Orfeo.

Un grupo de cuarteto, más que un grupo musical, es una empresa. Y como toda empresa, tiene dueños y caras visibles. Los dueños-caras visibles de La Barra son Javier “Pepa” Brizuela, Carlos De Piano, Daniel Guardia y Adrián Moyano, y se presentan en nuestra planta integral en la previa de un vuelo a Tucumán para hablar de Cada día más, el disco que sale este martes.

Se los nota agotados. Tanto que Brizuela sugiere “todo lo que diga Carlitos, está bien”, como instando al vocero de siempre a que ejerza su función sin dramas. De Piano, un gran conversador y un analista crudo de nuestra música regional (entre él y Brizuela cranearon el concepto de cuarteto multitarget), no sólo acepta monopolizar el diálogo sino que remata: “además, a la larga siempre tengo razón yo”. Aun con los músicos marcando el territorio, el cronista intentará hacer hablar al resto sin ganas de hablar. Lo logra en contadas ocasiones. Ahí vamos.

–¿Están cansados?
–(Brizuela) ¿Quién no se cansa de su laburo?
–(Guardia) Un amigo mío me lo observó hace poco: “cuando tenés mucho trabajo, te quejás; cuando tenés poco, como les pasó hace unas semanas, también te quejás”. Nunca vas a estar conforme. Entonces, cuando nos ponemos a pensar en todos los bailes que se vienen esta semana, sugiero “no digamos nada y le pongamos el pecho”.

–Qué bueno que lo digan, porque todo el mundo supone que los músicos populares sólo la pasan bien.
–(Guardia) Renegamos como reniegan todos.
–(De Piano) Pero también la pasamos bien. Una cosa puede ir de la mano de la otra.

–¿Qué pueden decir del nuevo disco?
–(De Piano) Hace dos años que no hacemos un disco de estudio, que para un grupo de cuarteto es mucho. En todo 2010 fuimos recogiendo temas, armando, probando. Y hace un par de meses nos encontramos con muy buen material, una cantidad de temas lindos que, creo, va a pegar muy bien. Esta mañana me habló (Sergio) Zuliani y me dijo que (Mario) Pereyra está tirando al aire que es el mejor disco de los últimos años de la música de acá. Por ahí es suerte: conseguís las canciones o no las conseguís. El último disco fue una mezcla de “en vivo” con algunos temas nuevos…

–En la entrevista anterior planteaban que no tenían tiempo para encerrarse en el estudio a experimentar, probar cosas.
–(De Piano) No es fácil, porque hay que atender demasiados compromisos. Hay muchos grupos de cuarteto, pero son pocos los solicitados. Hay mucha gente en el circuito que depende de La Barra. Si paramos, paran ellos. Y nosotros podemos aguantar, pero ellos no. Se hace una bola imparable y, si se frena, pasan de largo un montón.

–Así que la escena depende de ustedes.
–(Guardia) De movida, de La Barra dependen unas 30 familias.
–(De Piano) Hay clubes del interior que hacen un par de bailes y, con lo que recaudan, bancan el fútbol de todo el año.

–¿Sienten esa presión?
–(De Piano) La sentimos porque te la hacen saber. Los clubes y, con más razón, los particulares.

–A La Barra le pasa lo que a muchos en la música nacional. Son pequeñas o grandes Pyme que necesitan del movimiento perpetuo. Sólo queda organizarse entre tanta velocidad.
–(De Piano) Nuestra organización está dentro del grupo. Están quienes se encargan de la parte artística (señala a Javier y Dani) y yo estoy en el área organizativa. Sólo así terminás con etapas conflictivas a las que te lleva la sobrecarga de laburo. Cuando hay mucho laburo, también hay muchas opiniones y se vuelve complicado. En otros géneros, hay giras de dos meses y los músicos saben que sólo es ese tiempo al que hay que ponerle todo para después no verse las caras por un rato largo. Nosotros, en cambio, siempre tenemos que tolerarnos, pelear contra la incertidumbre.

–Cuando Carlos dijo “la cuestión artística”, los señaló a ustedes, Javier y Dani. ¿Algo para decir?
–(Brizuela) Que testeamos los temas en vivo. Tema que hicimos, mostramos y no gustó, tema que sacamos. Y eso hicimos con algunos que creíamos que estaban buenos. Eso sí, en algún punto, yo necesito del OK de todos.
–(Guardia) No tenemos tiempo para parar y decir qué vamos a grabar en el próximo disco. Trabajamos y vamos probando. Así se van guardando temas para grabar. Sólo se hacen baches para ensayar…

–La Barra siempre quiso pegar en varios públicos, ser multitarget. Y logró que en el Orfeo se junte una piba del Cerro con un pibe de Villa Urquiza…
–(De Piano, interrumpiendo). No es tan así. Lo que se ha logrado es que se pierda el miedo al quemo, a que un pibe medio cheto diga “uy, me vieron en un baile de cuarteto”. Eso ya fue. Y con respecto al tipo de público, hay lugares. Vamos a tocar a un lugar y va cierto tipo de gente, vamos a otro y la cosa cambia. Hay grupos que toman algunas paradas como aventuras, como si fueran a Río de Janeiro e hicieran una visita por la favela La Rosinha. No me gusta esa idea.

–¿Por?
–(De Piano) Porque de chico, por mi viejo que estaba en esto, noté que yo, que fui al Santo Tomás, hice el secundario en Los Salesianos y tuve una preparación más o menos normal de un pibe de clase media, podía ir al baile sin dramas. ¿Por qué debería tenerlos otro pibe en idénticas circunstancias? Quería demostrar eso. No fue una aventura. Por otro lado, terminamos con la paranoia de que en un baile te iban a acuchillar.
–(Guardia) Eso te puede pasar en el boliche más cheto de Córdoba. Yo solía irme a los boliches más caretas después de nuestros bailes, y he visto cómo se agarraban a la piñas mal.
–(De Piano) Demostramos que ir al baile no suponía volver con un ojo menos, y que nuestra música tampoco es de cuarta como supo decir un cómico porteño.

–¿Qué cómico?
–(Brizuela) Gianola.
–(De Piano) Y no somos de cuarta. Tenemos orquestaciones que rara vez se encuentran en la música popular. A ver, en el folklore, hay grupos nuevos y viejos pero todos suenan bien. En el rock, tenés los rockeros tradicionales, los modernos, los under, pero la mayoría suena bien. En el cuarteto ése es el problema, algunos suenan tan mal que te hacen quedar como el culo.

–Pero no tienen por qué cargar con las debilidades del resto.
–(De Piano) Tampoco nos podemos abrir. Si llegamos a desmarcarnos, les damos la comidilla para que nos maten. Tenemos esa mochila, la de defender algo que, a veces, es indefendible.

Un norte propio
–El cuarteto mira regularmente a Centroamérica. Antes era el merengue, ahora el reguetón. ¿Ustedes también lo hacen?
–(Brizuela) No, para nada. Sólo me importa mi trabajo. Si está bien o no, me tiene sin cuidado.
–(Guardia) Escuchamos música de todos lados, pero no nos podemos poner a tocar reguetón, no lo llevamos en la sangre.
–(De Piano) Tratamos de no confundirnos prestándoles demasiada atención a esas músicas. Muchos nos dicen que no innovamos y yo les pregunto ¿y el tango?

–En estos días hay varias presentaciones de discos cuarteteros. De hecho, el miércoles ustedes están en el Orfeo, Jiménez en Forja. ¿Hay público para todos?
–(De Piano) Sí, y son cosas distintas dentro de lo mismo. Nosotros hacemos un show y él un baile, pero el tocar a fin de año es un ritual que mantenemos sólo por tradición. Es que cambiaron cosas…

–¿Qué cambió?
–(De Piano) Antes, la gente cobraba el aguinaldo y se compraba seis discos para escuchar en la cena familiar de Navidad. Hoy los discos están al alcance de un click, el aguinaldo se cobra con mucha suerte y el concepto de familia se ha debilitado.

Yo aquí, tú allá
Cada día más es el segundo registro de La Barra con DBN, sello con el que el grupo acaba de firmar un contrato de distribución. El primer material que cedió a la empresa porteña fue un DVD con el documento de un show en un Orfeo pasado. Este acuerdo entre partes no llamaría la atención si no se tuviera en cuenta que La Barra mantuvo hasta meses atrás una sólida relación con la disquería — distribuidora cordobesa Edén. ¿Por qué razón ésta se debilitó y se produjo el traspaso? La respuesta: Edén arregló con Sabroso, salientes de DBN y declarados adversarios (artísticos, judiciales) de De Piano. En ajedrez, una movida semejante se conoce como enroque.

La Barra actúa el miércoles 15/12/2010 en Orfeo. Presenta su disco “Cada día más”. Entradas de $ 30 a $ 200.

Fuente: Germán Arrascaeta – http://vos.lavoz.com.ar/content/la-barra-esta-siempre-al-palo-0

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